
¿Por qué el deporte debe ser "profesional"? Así planteado no hay respuestas; sería como preguntarse: ¿por qué debemos tomar Coca-Cola? Son esas cosas que no admiten discusión (¿dónde, cómo y ante quién dar el debate?). Pero definitivamente debemos seguir interrogándonos y abriendo el debate. El deporte no nació como actividad profesional; ha sido -y en buena medida sigue siendo- un sano esparcimiento, una actividad recreativa. ¿Por qué se llega al profesionalismo? ¿Aporta beneficios su condición de profesional, o no?
Seguramente la gran mayoría de la población mundial, preguntada al respecto, estaría de acuerdo con mantener la situación actual: no hay dudas que, hoy por hoy y por los motivos que sea, agrada "consumir" deportes. Pero viéndolo en detalle: consumir espectáculos audiovisuales donde el deporte es la estrella principal, en buena medida: vía televisión. Lo cual no significa que esa tendencia irrefrenable traiga más deporte para toda la población.
Todo el mundo, en mayor o menor medida, consume alguna mercadería deportiva -fútbol fundamentalmente, pero hay para todos los gustos-. Ligado cada vez más al ámbito de la comunicación -otro de los campos más dinámicos de la libre empresa moderna- su crecimiento como negocio ha sido fenomenal en estos últimos 50 años. De hecho ha inundado la cultura cotidiana tanto de países ricos como pobres, llegando a todas las clases sociales, a hombres y mujeres, a jóvenes y viejos.
Seguramente la gran mayoría de la población mundial, preguntada al respecto, estaría de acuerdo con mantener la situación actual: no hay dudas que, hoy por hoy y por los motivos que sea, agrada "consumir" deportes. Pero viéndolo en detalle: consumir espectáculos audiovisuales donde el deporte es la estrella principal, en buena medida: vía televisión. Lo cual no significa que esa tendencia irrefrenable traiga más deporte para toda la población.
Todo el mundo, en mayor o menor medida, consume alguna mercadería deportiva -fútbol fundamentalmente, pero hay para todos los gustos-. Ligado cada vez más al ámbito de la comunicación -otro de los campos más dinámicos de la libre empresa moderna- su crecimiento como negocio ha sido fenomenal en estos últimos 50 años. De hecho ha inundado la cultura cotidiana tanto de países ricos como pobres, llegando a todas las clases sociales, a hombres y mujeres, a jóvenes y viejos.
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